Elba Esther detenida, pero nos queda pendiente reformar la educación

27 Feb 2013 - 10:29am -- Mónica Tapia

La detención de Elba Esther Gordillo, junto con la reforma constitucional del artículo 3°, es una gran oportunidad para reformar la educación. Sin embargo, en la Coalición Ciudadana por la Educación desde noviembre 2010 hemos sostenido que no se trata de sustituir cacicazgos, sino de cambiar las reglas del sistema educativo mexicano.

Comencé a involucrarme en política educativa a raíz de la impresión que me causaron en 1989 miles de maestros marchando y durmiendo en las calles. Tenía 19 años y aproveché un trabajo universitario para entrevistar y leer sobre el movimiento magisterial democrático; los maestros entonces luchaban para que se les pagara mejor, y su sindicato respondiera mejor y se democratizara. El gobierno sustituyó a Carlos Jongitud por Elba Esther Gordillo, como la flamante y “reformista” líder del magisterio.

Elba Esther consiguió que se le pagara mejor, pero mantuvo el control de las plazas y promociones de los maestros. El dinero y poder de Elba Esther –y de muchos dirigentes y comisionados del SNTE- se ha construido sobre controlar de manera discrecional quién obtiene una plaza de maestro, quién puede cambiar de escuela, quién se convierte en director o supervisor y a quién se le sube el sueldo (por medio de estímulos llamados carrera magisterial). Así pues, no tenemos los mejores maestros en los mejores puestos o no se les paga más a los que mejor enseñan. Los maestros, directores y supervisores -si quieren mejorar- se han acostumbrado en cambio a hacer "grilla". Parte de esta “grilla” es buscar votos o acallar a los que quieren saber a dónde van los recursos de las cuotas que les descuentan.

Que los maestros democraticen su sindicato y presenten denuncias ante sus líderes sería deseable, pero en las condiciones actuales, es irreal. El maestro que cuestiona a sus dirigentes sindicales pone también en riesgo su plaza, su futura promoción, el acceso de familiares y amigos a otras plazas y promociones; es decir, su trabajo y subsistencia. La cúpula del SNTE es quien ha privatizado estas plazas y promociones.

La reforma educativa recién aprobada trae dos grandes promesas para acabar con esta privatización. La primera es el Servicio Profesional Docente, donde se busca que todos los maestros por méritos tengan su plaza y aumenten su nivel, a través de concursos de oposición y cumpliendo estándares y requisitos. Similar a lo que hoy sucede con los profesores universitarios: deben someterse a concursos de oposición y a cumplir con requisitos de publicaciones, formación de recursos humanos, vinculación, etc. para promoverse de Profesor Asociado o Profesor Asociado A, B o C.

La segunda promesa es el Sistema Nacional de Evaluación Educativa, que ayude a evaluar no sólo a los estudiantes (ENLACE es lo más conocido) y a los maestros, sino también la infraestructura de las escuelas, los programas y métodos y, en general, la política educativa. Si cada año se publica un informe del estado de la educación a nivel nacional y por estado, será una buena prueba para evaluar también a los políticos y funcionarios sobre qué tan bien están haciendo el trabajo de mejorar nuestra educación.

Los detalles -cómo serán los concursos de oposición, los requisitos, quién y cómo se evaluará, qué le tocará al gobierno federal y a los estados- están aún en el aire. En los próximos seis meses, nuestros legisladores tienen la tarea de aterrizarlos al reformar la Ley General de Educación, para se aplique entre 2014 y 2015. La educación pública seguirá siendo gratuita –esa parte del articulo 3º no se modificó- y los rumores y campañas políticas de que se privatizará sólo buscan crear miedo y confusión.

Desde 1989, al escuchar a los maestros me ha quedado claro que el problema de la educación no era sólo Jongitud o sólo Elba Esther. Que si ellos se van, los niños y jóvenes no aprenderán más “por arte de magia”. Pero sí creo que ésta es la hora de los ciudadanos y los maestros pensantes y comprometidos con estos cambios.

Y en esta hora, quiero proponer un trato. Como ciudadana, trabajaré para que la promesa del Servicio Profesional Docente se concrete en una ley y un sistema más justo para liberar a los maestros de “grillas”, “recomendaciones” y “conocidos”. Trabajaré para que se aprecie su profesión, para no culparlos de un problema donde todos tenemos responsabilidad, para que se entienda que sin maestros no habrá ni calidad ni educación. Trabajaré para que cuidemos y premiemos a los maestros que enseñan, inspiran y guían el futuro de nuestros hijos.

Invitaré a que otros ciudadanos se sumen a este trato. Si logramos que más ciudadanos se conviertan en la garantía, el contrapeso y el monitor para que ningún funcionario, ningún político, ningún dirigente vuelva a tratar a los maestros como operadores políticos, si los maestros saben que los cuidamos y apreciamos su trabajo de enseñar, que su plaza depende de que hagan bien este trabajo, ellos mismos podrán volver a luchar por su sindicato, su democratización y la rendición de cuentas de sus dirigentes. 

Se ha ido Elba Esther, pero si queremos transformar de raíz la educación de niños y jóvenes, los ciudadanos debemos involucrarnos en la reforma educativa. Entenderla, debatirla, apoyar los detalles fundamentales de su diseño, participar y monitorear su implementación. Si no, esta ventana de oportunidad se cerrará y confirmaremos que quitar a Elba Esther no era la solución, sino sólo el síntoma del problema de la mala educación de nuestro país.

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Para escuchar las voces de los maestros, su dedicación y sus problemas, ven este próximo lunes 4 de marzo a Cinépolis Diana, Ciudad de México, las 6pm donde presentaremos el documental Un día en Carrera Magisterial. La venta de los boletos ($100) ayudará a financiar las actividades de la Coalición Ciudadana y pueden pagarse por aquí. Aquí pueden ver los cortos de este documental:

Si te interesa organizar la presentación de este documental fuera de la Ciudad de México, escribe a alejandramerino@porlaeducacion.mx, quien te puede dar más detalles de cómo hacerlo.  

 

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